El co marketing lleva décadas funcionando: desde la alianza entre Nike y Apple para el primer iPod Sport en 2006 hasta los lanzamientos conjuntos de marcas de alimentación y entretenimiento que saturan las redes sociales cada temporada. La lógica es sencilla, dos empresas comparten audiencia, esfuerzo y presupuesto para crear algo que ninguna de las dos habría hecho igual por separado. Pero que la lógica sea sencilla no significa que la ejecución lo sea.
Qué es exactamente el co marketing y qué no lo es
Una colaboración de co marketing implica que dos marcas crean y promocionan un activo o una acción juntas, con visibilidad compartida y beneficios mutuos. El resultado puede ser un ebook, una campaña en redes, un evento, un producto en edición limitada o una serie de contenidos. Lo que distingue esta práctica de otras alianzas comerciales es que ambas partes aparecen en el mensaje y trabajan activamente en la difusión.
No es co marketing pagar a otra empresa para que te mencione en su newsletter. Eso es publicidad. Tampoco lo es un acuerdo de afiliación donde una marca lleva tráfico a otra a cambio de comisión. La clave diferenciadora es la co-creación y la co-distribución: los dos trabajan, los dos firman, los dos distribuyen.
Conviene distinguirlo también del co-branding, que suele implicar un producto físico con las dos marcas en el packaging, como las zapatillas Adidas x Gucci o las latas de Coca-Cola con Oreo. El co marketing puede incluir co-branding, pero va más allá porque abarca toda la estrategia de comunicación alrededor de esa colaboración.
Por qué tiene sentido para empresas de cualquier tamaño
La razón más obvia es el alcance. Si tu lista de correo tiene 8.000 suscriptores y la de tu socio tiene 12.000, la colaboración os pone potencialmente ante 20.000 personas. Pero el número bruto no es lo más valioso: lo valioso es que la audiencia del otro ya confía en esa marca. No eres un anuncio frío, llegas con un aval implícito.
Hay otro beneficio que se suele ignorar: el acceso a formatos o canales donde no tienes presencia. Una empresa de software B2B que colabora con una consultora puede aparecer en conversaciones del sector a las que de otra forma no llegaría. Una tienda de cosmética natural que hace un lanzamiento conjunto con una revista de bienestar consigue cobertura editorial que no habría comprado.
Para las pymes, el co marketing resuelve un problema concreto de recursos. Producir un webinar de calidad, escribir una guía larga con diseño cuidado o montar un evento presencial tiene un coste que muchas empresas pequeñas no pueden asumir solas. Repartido entre dos, el resultado puede ser mejor y el esfuerzo, menor.
Si quieres entender cómo estas colaboraciones encajan dentro de una estrategia más amplia de crecimiento, vale la pena revisar qué implica el enfoque del growth marketing frente al marketing clásico, porque el co marketing comparte muchos de sus principios de experimentación y escalabilidad.
Cómo elegir al socio adecuado
Este es el punto donde más se equivocan las marcas que se lanzan a colaborar por primera vez. El criterio no es «¿me cae bien esta empresa?» ni «¿son grandes?». El criterio es la alineación.
Hay tres variables que debes comprobar antes de comprometerte con nadie:
- Audiencia complementaria, no competidora. Buscas llegar a personas similares a las tuyas, pero que todavía no te conocen. Si ambas marcas tenéis exactamente los mismos clientes, la colaboración aporta poco alcance nuevo.
- Valores compatibles. Si tu marca construye comunicación honesta y cercana, una colaboración con una empresa que usa tácticas agresivas o mensajes inflados te va a costar reputación. La coherencia de la voz de marca se juega también en quién te acompaña.
- Capacidad real de ejecución. No sirve de nada un socio con 200.000 seguidores si internamente no tienen a nadie que pueda dedicar tiempo al proyecto. Una marca más pequeña pero comprometida es mejor opción que una grande que va a delegar en un becario.
Una señal concreta de buena compatibilidad: si los clientes de tu posible socio te preguntan a ti por problemas que tú resuelves, y viceversa, estáis en el territorio adecuado. Es la prueba de que las necesidades se solapan sin que los productos compitan.
Las fases de una colaboración bien montada
Definir el objetivo antes de hablar de formato
El error habitual es empezar la conversación diciendo «hagamos un webinar juntos» sin saber para qué. El formato debe ser consecuencia del objetivo, no al revés. Si quieres captar leads cualificados, quizá un contenido descargable con landing propia funciona mejor que un directo en Instagram. Si quieres visibilidad de marca en un segmento nuevo, un evento presencial o un podcast tiene más impacto que un ebook.
Pregunta concreta: ¿qué quieres que ocurra 30 días después de que la colaboración termine? Si la respuesta es «haber ampliado la lista de contactos», el diseño de la acción va en una dirección. Si es «posicionarnos como referentes en un tema», va en otra.
Repartir las responsabilidades por escrito
Una vez que el objetivo es claro, toca acordar quién hace qué. Esto tiene que quedar escrito, aunque sea en un documento compartido de Google. Lo mínimo que debe quedar especificado: quién produce los contenidos principales, quién se ocupa del diseño, cómo se van a distribuir los contactos generados, cuándo y cómo publicará cada parte, y quién gestiona las respuestas si hay interacción de la audiencia.
La distribución de leads es el punto más delicado. Si hacéis una landing conjunta para un webinar, ¿los dos tenéis acceso a todos los registros? ¿O solo a los que vienen de vuestro tráfico? Decidirlo antes evita tensiones después. Para gestionar bien esa base de datos captada, conviene tener claro cómo construir y activar una lista de contactos desde el principio.
Producir con criterio de calidad compartido
Aquí entra en juego la coherencia. Los contenidos que generéis juntos van a aparecer bajo las dos marcas. Si una parte baja el nivel, la otra sale perjudicada. Por eso es útil acordar un briefing común antes de empezar a producir: tono, extensión, enfoque, a quién va dirigido y qué problemas resuelve.
No hace falta que los estilos sean idénticos, de hecho, parte del atractivo de una colaboración está en que se notan las dos voces. Pero sí tiene que haber un estándar mínimo de calidad que ambas partes respeten.
Lanzar de forma coordinada
El lanzamiento simultáneo maximiza el impacto. Si una marca publica el contenido tres días antes que la otra, la segunda pierde relevancia y la audiencia ya ha visto la noticia. Acordar una fecha y hora exactas para publicar en todos los canales, preparar los copies para redes con antelación y asegurarse de que los equipos están alineados es trabajo de coordinación que se agradece el día del lanzamiento.
Incluir el co marketing dentro de una estrategia omnicanal bien diseñada multiplica el efecto: el mensaje llega de forma consistente por email, redes, web y cualquier otro punto de contacto que uséis.
Formatos que funcionan en la práctica
Los más habituales y con mejor ratio esfuerzo-resultado en el entorno digital son estos:
- Guías o ebooks conjuntos: cada marca aporta su conocimiento en secciones diferenciadas, el resultado es un recurso más completo que cualquiera habría hecho sola.
- Webinars o clases en directo: permiten captar registros de ambas audiencias y generar una grabación que sigue distribuyéndose después.
- Newsletters cruzadas: cada marca presenta a la otra en su lista. Es la acción más rápida de ejecutar y tiene un coste casi cero.
- Podcasts o episodios invitados: una marca aparece en el podcast de la otra, o hacen un episodio especial conjunto. Funciona bien cuando hay comunidad fiel en ambos lados.
- Desafíos o retos en redes sociales: más habituales en sectores de consumo, pero con buen diseño pueden funcionar también en B2B.
En entornos B2B, el account-based marketing puede combinarse con acciones de co marketing para llegar a cuentas específicas con el peso de dos marcas reconocidas en el sector.
Métricas para saber si la colaboración funcionó
No hace falta un cuadro de mando complicado. Antes de lanzar, acuerda con tu socio qué vais a medir y cómo. Las métricas más útiles dependen del objetivo:
- Si el objetivo era captación de leads: número de nuevos contactos, tasa de conversión de la landing, porcentaje de leads que llegaron del canal del socio frente al tuyo.
- Si el objetivo era visibilidad: alcance total, impresiones en redes, menciones espontáneas, tráfico web referido desde los canales del socio.
- Si el objetivo era ventas directas: ingresos atribuibles al período de la campaña, uso de códigos promocionales conjuntos, tasa de conversión de los leads captados en los 30 días siguientes.
Revisar estas métricas juntos, de forma transparente, es lo que permite decidir si tiene sentido repetir la colaboración o ajustar el enfoque. Las marcas que hacen co marketing de forma continuada son las que han establecido este ritual de revisión.
Para medir el comportamiento posterior de los leads captados, el análisis RFM de tu base de clientes te ayuda a ver si esos contactos nuevos se convierten en compradores recurrentes o se quedan en registros fríos.
Errores frecuentes que arruinan una buena colaboración
El más común: empezar sin alinear expectativas sobre el esfuerzo de distribución. Una marca publica el contenido en todos sus canales con energía; la otra lo menciona una vez en Twitter y desaparece. El desequilibrio genera resentimiento y ninguna de las dos obtiene el resultado esperado.
Otro error habitual es no tener en cuenta las diferencias de tamaño de audiencia al repartir los beneficios. Si una marca aporta el doble de tráfico que la otra, tiene sentido que reciba más espacio en el contenido o más leads del total. No hacerlo lleva a que la marca más grande pierda interés en repetir.
También falla el co marketing cuando las marcas no comunican con claridad a sus audiencias qué es exactamente la colaboración. Si la gente no entiende por qué estáis juntos, el mensaje se diluye. La narrativa del «por qué tiene sentido que estas dos marcas trabajen juntas» es parte del contenido, no un detalle.
Qué hacer después de la primera colaboración
Si la primera acción ha funcionado, el siguiente paso es sistematizar. Esto significa crear una plantilla interna con los acuerdos que habéis firmado, las métricas que habéis medido y los aprendizajes del proceso. Así, la segunda colaboración, ya sea con el mismo socio o con uno nuevo, parte de una base más sólida y tarda menos en arrancar.
El co marketing bien ejecutado se convierte en un canal más dentro de tu estrategia de adquisición. No es una acción puntual para cuando tienes tiempo libre; es una palanca de crecimiento que, como cualquier otra, mejora con la práctica y la estructura. Revisar cómo encaja dentro de un modelo de crecimiento en bucle como el flywheel te ayuda a ver dónde tiene más impacto: en la atracción de nuevas audiencias, en la conversión o en la retención de los que ya son clientes.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si una marca es un buen socio para hacer co marketing o si solo quiere aprovecharse de mi audiencia?
La señal más clara de un buen socio es que sus clientes ya te preguntan a ti por problemas que tú resuelves, y viceversa. Además, un socio comprometido propone ideas concretas, asigna a alguien responsable del proyecto y acepta poner por escrito las responsabilidades de cada parte. Si desde el principio evita concretar quién hace qué o cuánto tiempo va a dedicar, es una señal de que el desequilibrio llegará durante la ejecución. La capacidad real de ejecución vale más que el tamaño de su audiencia.
¿Qué pasa con los leads captados en una landing conjunta, los comparte cada empresa o solo tiene acceso a los suyos?
Esto debe acordarse por escrito antes de lanzar la acción, porque es el punto más delicado de cualquier colaboración. Hay dos modelos habituales: ambas marcas acceden a todos los registros, o cada una solo accede a los leads que llegan desde sus propios canales. La segunda opción es más fácil de implementar técnicamente con UTMs diferenciadas y suele generar menos tensiones. Lo importante es decidirlo antes, no después de que la landing ya esté recibiendo tráfico.
¿El co marketing tiene sentido para una empresa muy pequeña o es algo reservado para marcas con recursos?
Es especialmente útil para empresas pequeñas, precisamente porque permite repartir el coste de producir contenidos o eventos que serían inasumibles en solitario. Una newsletter cruzada, por ejemplo, tiene un coste prácticamente cero y puede generar exposición inmediata ante una audiencia nueva y cualificada. La clave no es el tamaño, sino encontrar un socio con audiencia complementaria y la misma disposición a trabajar. Una pyme comprometida aporta más que una empresa grande que delega en quien no tiene tiempo.
¿Cuál es el formato de co marketing más fácil de ejecutar para una primera colaboración?
La newsletter cruzada es el punto de entrada más sencillo: cada marca presenta a la otra en su lista de correo, con un texto breve que explica por qué tiene sentido la recomendación. No requiere producción de contenido adicional, se puede lanzar en pocos días y permite medir directamente cuántos clics o nuevos suscriptores genera cada parte. Si esa primera acción funciona bien, es una base sólida para plantear algo más elaborado como un webinar conjunto o una guía descargable.
¿Cómo medimos si la colaboración funcionó si el objetivo era visibilidad y no captación de leads?
Cuando el objetivo es visibilidad, las métricas clave son el alcance total, las impresiones en redes sociales, el tráfico web referido desde los canales del socio y las menciones espontáneas que genera la acción. Es útil acordar con el socio un período de seguimiento de al menos 30 días después del lanzamiento para capturar el efecto retardado que tienen los contenidos que siguen circulando. Comparar esas cifras con las que cada marca habría obtenido de forma individual es lo que revela si la colaboración multiplicó el impacto o simplemente lo sumó.














